CUANDO EL PADRE ES MONTAÑA
NOVELAS DEL MUNDO
Literatura que une
—— POEMAS QUE SE SIENTEN ——
CUANDO EL PADRE
ES MONTAÑA
un poema
S E R G I O E S T E B A N
F L O R E S
P I N A Z O
Arequipa, Perú
Q U I P U A N D I N O
Novelas por un Sol Editorial
«Fuiste el primero siempre.
El primero.»
CUANDO EL PADRE ES MONTAÑA
Poema para los hombres que
amaron trabajando
――――――――――――――――――――
“Los padres no se van. Se
quedan en la manera
en que sus hijos doblan el
pan con las manos.”
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I
Tus manos no son manos: son
herramienta.
Palma callosa donde el sol
se anida.
Cada grieta, un año que no cediste,
cada surco, un nombre que
no se olvida.
Madrugada de escarcha y
puna fría,
ya estabas parado antes que
el viento.
No pediste señal. No
esperaste el día.
Fuiste el primero siempre.
El primero.
II
Tienes la espalda ancha
como pared de piedra,
de esa piedra que aguanta
sin quejarse.
Tienes los hombros hechos
para el peso
que nadie más se ofreció a
cargarse.
Yo te vi doblar la cintura
una tarde.
No de derrota: de puro
cansancio.
Y antes que cayera la noche
encima,
ya estabas derecho. Igual
que siempre.
III
No eras de palabras. Lo sé,
lo supe.
El cariño tuyo era otra
lengua:
un plato lleno sin que yo
pidiera,
un abrigo encima cuando yo
dormía.
Cuántas veces callaste lo
que ardía
para que yo no aprendiera
el miedo.
Cuántas veces tragaste lo
que dolía
para que el mundo mío fuera
entero.
IV
No me enseñaste con lección
dictada.
Me enseñaste parándote
delante.
Siendo el ejemplo que no se
borraba,
siendo la llama que nunca retrocede.
Vi cómo tratabas a quien no
podía.
Vi cómo dabas cuando no
tenías.
Vi cómo honrabas la palabra
dada
aunque el precio fuera tu
propia vida.
V
Hay un momento en que el
hijo te mira
y ya no ve al gigante de su
infancia.
Ve al hombre. Al hombre que
tuvo miedo.
Al hombre que también
necesitaba.
Y ese instante es el más
sagrado de todos.
Porque entiendes que amarte
fue su hazaña.
Que cada día que volvió a
la casa
fue un acto de valor.
Callado. Enorme.
VI
Padre: camino con tu paso
dentro.
Cuando doblo en la esquina,
tú doblaste.
Cuando alzo la voz, la tuya
suena.
Cuando aguanto, es tu
fuerza la que aguanta.
Soy hecho de tu mano y tu
silencio,
de tu sueño en la noche más
helada,
del maíz que sembraste en
tierra seca
y que creció. Y que creció.
Y que nada
lo detiene cuando el amor
lo mueve.
VII
Hoy el calendario dice tu
nombre.
Como si necesitaras un día
prestado.
Como si no fueras todos los
días
la primera razón por la que
me levanto.
No te traigo flores porque
sí vives.
No te canto solo porque es
domingo.
Te canto porque hay hijos
que ya no pueden
y yo aún tengo voz y tú aún
me escuchas.
VIII
Padre que eres montaña y
eres río,
que eres la raíz que no se
arranca,
que eres el primer maestro
y el más fiel,
que eres el peso que me dio
la espalda:
Esto no es un poema.
Es la voz que me faltó
cuando todavía estabas
cansado
y yo aún no entendía.
Es lo que no te dije.
Y siempre fue tuyo.
◆ ――― ◆ ――― ◆
Sergio Esteban Flores Pinazo ·
Quipu Andino
Literatura Contemporánea Peruana · 2026
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